26 de abril de 2018

Las mejores escenas de 'La vida de Brian'

Por Ignasi Muñoz

Seis hombres reinventaron el humor en las décadas de los 60 y los 70 con su Flying Circus, una serie de sketches desternillantes que acabarían convirtiéndoles en el grupo de comedia más famoso de la historia. Los Monty Python no tardaron en saltar al cine con tres grandes películas: El sentido de la vida, Los caballeros de la mesa cuadrada, y tal vez la mejor de las tres, La vida de Brian (Jueves 00:00 en La Filmoteca y a continuación en Replay). Hoy recordamos algunas de sus mejores escenas para seguir viendo el lado positivo de la vida.
La escena con la que abre la película no es un simple gag, es una forma de sentar la trama principal de la película: Brian es confundido con Jesús. Desde el principio de sus vidas, y es que los tres magos visitan por error el establo contiguo al del Mesías, donde la madre de Brian acepta gustosamente los regalos que le traen (salvo la mirra).
Brian es llevado ante el temible Poncio Pilato, que de cerca no da demasiado respeto debido a su divertidísima dificultad para hablar correctamente. Cuando Brian afirma que su padre era Traviesus Maximus es tomado a broma por los soldados, pero Poncio considera que puede ser un nombre real, como Pijus Magnificus, un buen amigo suyo de Roma. Por cierto, en inglés original se llama Biggus Dickus, que encaja mucho mejor con el nombre de su mujer: Incontinencia Suma.
Esta secuencia es tan provocadora que quién sabe si se podría hacer hoy en día. Brian y su madre corren para no llegar tarde a una lapidación, donde la gente (las mujeres con barbas postizas) se impacienta enseguida y empieza a lanzar piedras antes de que se inicie el evento. Para el recuerdo la frase del culpable: "Había cenado bien y le dije a mi mujer: Este bacalao es digno del mismo Jehová".
“Hay algunos que nunca están contentos”, es lo que dijo el Mesías tras curar a un leproso y recibir quejas en vez de agradecimientos. Otra escena hilarante de la película es esta donde un mendigo pide dinero “para un ex-leproso”, y es que Jesús hizo un milagro sobre él sin siquiera preguntar. Desde luego, hay quienes solo saben vivir de los demás.
Cuando los genios británicos se dejaban llevar ocurrían cosas como esta. Brian cae desde una azotea hacia una muerte segura cuando de repente vuela por Jerusalén una nave con dos extraterrestres. Así, sin más. Brian aterriza sin daños en el interior de la nave y viaja por el espacio en medio de lo que parece una modesta Star Wars. Y una vez herido el motor del vehículo, él y los aliens caen de nuevo en la ciudad. Así se hace un deus ex machina.
Terry Jones, director de la película, interpreta en uno de los mejores gags a un viejo de larga barba que lleva 18 años haciendo voto de silencio… hasta que Brian le pisa el pie y no puede evitar chillar. Una de las interpretaciones más divertidas del film, con un Jones desatado que según dice no sé dio cuenta que estaba desnudo ante la multitud hasta que uno de sus compañeros le aviso.
Estamos ante uno de los finales más divertidos y recordados de la historia del cine, con decenas de hombres y mujeres crucificados y cantando al unísono Always look on the bright side of life. Toda una declaración de intenciones de los Monty Phyton, que se reían de la muerte tanto como lo hacían de la vida. El final perfecto para una obra maestra.
Elegir secuencias destacadas de La vida de Brian es difícil, ya que todas y cada una de las que componen la película son excelentes. Pocas comedias son tan efectivas, inteligentes y satíricas como esta genialidad de los Monty Python.
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