16 de abril de 2018

Las 7 mejores frases de Airbag

Un FIAT nuevo, tres amigos de despedida de soltero haciendo ruta por todos los prostíbulos del norte de España en busca de un anillo de compromiso, y mucha, mucha cocaína. Juanma Bajo Ulloa dirigió en 1997 la que se puede considerar su gran obra maestra. Airbag, una obra deudora de la estética tarantiniana que el mundo descubrió durante los noventa y del análisis social que hizo grande a Berlanga, nos dejó, además de un hito en el cine del exceso español, un puñado de frases que se han instalado en el imaginario popular como manchas de chocolate en una camisa blanca. Hoy, os recopilamos las que a nuestro parecer son las siete mejores. ¡Dentro lista!
"¿Qué, gallego? ¿Al cincuenta por ciento?  Venga, come si tienes huevos. Come cabrón, que las posibilidades son las mismas. ¡¿Dónde se ha visto comer sin pan y vino?!"

La frase la dice Karlos Arguiñano nada más empezar la película. Su personaje, padre del protagonista, participa en una partida de la "tortilla rusa" adulterada, y le espeta este pedazo de corte al único contrincante que no se ha retirado de este juego macabro. Lo mejor de todo, sin embargo, es el final: Ante sus posibles últimos minutos de vida, Arguiñano reclama un derecho fundamental del español. Aunque sea envenenada, una tortilla se come con pan y vino.
"Vengo a hablaros del amor gratuito, queridas profesionales del amor, y del único profesional de ese amor: Jesús. Os miro, y veo que vosotras sois rebeldes... él también lo fue. Yo quiero serlo. Viva el amor gratuito"

El cura interpretado por Albert Pla, además de dar misas y oficiar bodas, se pasea por burdeles con una guitarra eléctrica versionando en tono rockero grandes temas del pop-rock español. Estas sabias palabras, dirigidas a las prostitutas, sirven para presentar su versión de Soy rebelde, el temazo de Jeanette.
"Profesional... muy profesional"

Una serie de malentendidos llevan a Pazos, interpretado por el tesoro nacional Manuel Manquiña, a confundir a nuestro trío protagonista con unos traficantes portugueses. Les da de comer, les da de beber... y les instala diez kilos de cocaína en los airbags del coche sin que ellos lo sepan. Antes de que se vayan, exige un pago, y se queda con un maletín que cree que contiene 30 millones de pesetas. Mientras suena un fragmento de Murder on the lovetrain express, suelta la frase con más recorrido de la película.
"Tres coches a punto de atropellarnos en unos segundos es mala suerte. Pero no nos atropellan: Es buena suerte. ¿Entiende? ¡Es un dilema! Quiero decir, que según como se mire..."

Airbag nos deja esa maravillosa secuencia en la carretera de "circuncisión" en la que nuestro trío protagonista debe enfrentarse a un control de la Guardia Civil. Perseguidos (sin enterarse) por el grupo de Pazos y el grupo de portugueses por los que (también sin enterarse) se han hecho pasar, frenan en el último momento frente a dos guardias civiles que levantan la mano en el medio de la carretera... los otros dos coches por poco atropellan también a los guardias civiles, y es en ese momento cuando el Guardia Civil relativista nos regala esta gran frase...
"Mira, nena... aquí hay una cuestión: el concepto es el concepto. Esa es la cuestión. Por ejemplo, tu eres una mujer con estudios. Yo no objeto nada al respective porque soy liberal, y no soy de esos que anda diciendo que sois más putas que las gallinas. Aunque lo piense. Pero, ¿y el concepto? ¿Eh? ¿Eh? ¡Ah, amiga! A los hechos me repito"

Pazos, bendito Pazos. Así intenta merendarse intelectualmente a la buena de Maria de Medeiros con esta frase que (seamos sinceros) no se entiende demasiado, pero que con la entrega de Manquiña resulta en uno de los momentos más descacharrantes de toda la película. Toda esa secuencia es sumamente memorable: sentados en una mesa larguísima, en una carpa asentada en el centro de un campo de fútbol, Pazos intenta resultar intimidante e incluso termina por sacar la "sú-machi-gún".
"Carmiña, que dejo esto, que es muy estresante... ¡Interesante no, mujer! ¡Estresante!"

En su primer encuentro, un Pazos invadido por la morriña le cuenta a Juantxo cómo echa de menos a su mujer (Rossy de Palma) y lo solo que se siente en esta vida de narcotráfico al margen de una carretera. Tras el disparatado tiroteo en el clímax de la película, Pazos deja este trabajo que le trae tantos dolores de cabeza para, esperemos, volver a los brazos de su amada Carmiña.
"Lo que... ¡re-Dios!... ha unido, que no lo separe el hombre. Atención: esto es una revelación. ¡Y aquí va un pecado de regalo!"

Ya en la boda, después de un viaje absurdamente peligroso a través de los burdeles del norte de España, Juantxo busca el anillo de compromiso en sus bolsillos... con tan mala suerte que al sacar la mano de uno de ellos, lanza una nube de cocaína hacia el cura, que le espeta la frase, coge una llamada en su teléfono móvil (¿quién sabe si del mismo Dios?), le mete una soberana bofetada a Juantxo, y se pone a cantar a la llegada de un ejército de prostitutas. Sí, amigos: Airbag termina con un cura puesto de coca montando un número musical acompañado de prostitutas en una boda de la alta sociedad española.
Como diría Juantxo, por favor, más tiros no. Nos hemos dejado muchas en el tintero, claro está: para elegir vuestra favorita deberéis correr a ver (si es que aún no la habéis visto) esta gran obra maestra que es Airbag. Tu tenías mucha razón...
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