7 de marzo de 2018

'Lágrimas del sol': ¿Héroe o heroína?

Por Ignasi Muñoz

En 2001, cuando aún nos estábamos situando en el nuevo milenio, llegó un thriller policial que marcaría tendencia y le valdría a gran parte de su equipo el despliegue de su carrera. El nombre de aquella película era Training Day. Le valió a Ethan Hawke una nominación al Oscar y la estatuilla de mejor actor para Denzel Washington, además de situar en el mapa a su guionista, David Ayer, y dar la bienvenida a Hollywood a Antoine Fuqua. De aquel día de entrenamiento hace ya muchos años, pero Fuqua no ha dejado de presentar interesantes thrillers y notables películas de acción. Un gran ejemplo es Lágrimas del sol, de la que os vamos a dar cinco razones para no perdérsela.
Si algo ha demostrado Fuqua a lo largo de su carrera es que sabe rodar la acción con un pulso muy firme. En esta ocasión maneja una película bélica con varios tipos de acción distinto, desde momentos tensos y discretos hasta estallidos de explosiones enormes y grandes tiroteos. Lo cierto es que Lágrimas del sol tiene la cantidad de acción justa y necesaria, pero siempre espectacular.
Pese a contener varias secuencias llenas de acción, estamos ante una película con una fuerte carga emocional. El choque entre el teniente de la armada y la doctora a la que tiene que rescatar es potente e interesante, y otorga a la película una emotividad sorprendente. Incluso encierra cierta moraleja sobre hacer el bien o dedicarse tan solo cumplir órdenes. Sencilla pero efectiva.
Hay una secuencia en la primera mitad en que el equipo de Bruce Willis ha accedido a llevarse, junto a la doctora, a gran parte de los refugiados que trataba. La noche no tarda en caer y la selva se llena de enemigos, con nuestros protagonistas aterrorizados sabiendo que si son descubiertos empezará una masacre. Esta secuencia nocturna, además de ser hermosa, es increíblemente tensa. Prepárate para agarrarte fuerte al sofá.
Son una razón de peso para no perderse una película, y es que Bruce Willis y Monica Belluci te arreglan cualquier noche de cine. Mientras que el primero ofrece una interpretación que empieza visceral y termina mostrando un lado sensible, Belluci le da sentido a la película gracias a un gran personaje que saca a relucir varios conflictos y dilemas. Ambos forman un tándem estupendo que combina muy bien con un elenco de secundarios de lo más notable.
Otra gran baza de la película es estar rodada íntegramente en África, sin escenas de despachos americanas que solemos ver en esta clase de historias. La trama empieza y acaba en África, y de camino podemos disfrutar de grandes paisajes, selvas y ríos por los que Bruce y su tropa van sufriendo hasta la frontera de Camerún. Un maravilloso tour de forcé por Nigeria.
Podríamos daros varios motivos más, como su fantástica banda sonora, pero preferimos que los descubráis por vuestra cuenta y paséis una entretenida noche de ¿??¿?. Además, pocas oportunidades más vas a tener para visitar África con el mismísimo Bruce Willis. Y si con eso no te hemos convencido, ya no sabemos que decirte.
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