17 de abril de 2018

Cinco (de las muchas) razones para amar Starship Troopers

Por Pol Llongueras

Bienvenidos al planeta de los bichos, donde nuestras queridas tropas luchan por la libertad de la raza humana. Tenemos todo lo que necesitas: una escopeta de combate para arrancar las cabezas de tus enemigos. Únete a Johnny Rico y lucha para convertirte en ciudadano. Bienvenidos al planeta de los bichos, bienvenidos a Starship Troopers. Dirigida por Paul Verhoeven en 1997, y adaptada de la novela del mismo nombre de Robert Heinlein, la película protagonizada por Casper van Dien es uno de los hitos de la ciencia ficción de los años noventa, una parodia de las películas propagandísticas de los años treinta, y una maravillosa comedia negra todo en uno: nos ofrece un discurso interesante, un entretenido filme de acción, y unos decentes efectos especiales que han aguantado bien el paso del tiempo. ¿Que no la has visto? ¡Qué vergüenza, recluta! Eso significa que tienes una cita con Paramount Channel el próximo domingo 22 de abril a las 22:00. Y si no te hemos convencido aún, aquí tienes cinco razones por las que no puedes perderte esta película de Top Cine. ¿Deseas saber más?
La película de Verhoeven retrata una sociedad absurdamente militarizada: el servicio militar dura dos años y sólo al completarlo el individuo se convierte en ciudadano con derecho a voto. En ella, usó además imaginería nazi (vestuarios, iconografía y los anuncios propagandísticos que saturan la película) porque sintió que era una evolución natural de la sociedad estadounidense post-segunda Guerra Mundial. Incluso la mayoría de adultos en cargos de poder tienen algún tipo de "marca" que atestigua el pasado violento y beligerante de la Federación: al teniente Rasczak le falta un brazo, el profesor de biología tiene cicatrices en la cara y está ciego, y al sargento que recluta a los jóvenes le faltan las dos piernas. Algunos críticos la compararon con la novela Sin novedad en el frente (que muestra los horrores de la Primera Guerra Mundial des del punto de vista de un joven soldado), apodando la película como All quiet in the final frontier, que es un juego de palabras con el título original de la novela (All quiet in the western front) y la expresión de la narración inicial de Star Trek, que define el espacio como "la última frontera" (the final frontier).
Denise Richards, Neil Patrick Harris, Dean Norris, Michael Ironside... ¿Hace falta que sigamos? Está claro que una película como Starship Troopers no exige a sus actores un gran rango dramático. Las actuaciones funcionan debido a la importancia que se da al físico en el propio argumento de la película... lo cual no quiere decir que la entrega de las mejores frases de la película caiga en el ridículo: las actuaciones se mueven de forma casi experta por esas aguas lodosas que quedan entre el disparate y la hiper-seriedad de las que Verhoeven es ya doctor honoris causa. Quizás el que menos destaca sea precisamente Casper van Dien, el protagonista de la película, pero eso no empaña ni por un momento un reparto general del que no se puede objetar nada. Sus actuaciones son las adecuadas para la película: ni más ni menos.
La película ciertamente no da un respiro a su espectador: enormes bichos espaciales, litros de sangre falsa, varios kilos de explosivos, bastante CGI... y muchas, muchas balas (en el momento de su estreno rompió el récord de munición usada en el rodaje de una película). Pero bajo la apariencia de un desenfrenado entretenimiento, la película de Verhoeven reflexiona sobre la naturaleza del fascismo y la guerra, acercándonos a una versión futurista del El triunfo de la voluntad cargada de altas dosis de comedia negra. Vemos a jóvenes bellos y perfectos sacrificar sus vidas por una causa que ellos creen noble (cuando en realidad no es más que una invasión injusta tapada bajo el manto de la mentira), encerrados en una sociedad que repudia de la democracia e instala a los soldados por encima de los civiles: el lavado de cerebro al que están sometidos convierte a nuestros protagonistas en víctimas... que la narrativa nos lleva a ver como héroes pese a su condición de villanos. Con este sistema social instaurado, lo único que hay en la vida de la especie humana es la guerra, el desprecio por toda vida que no sea la suya, y los bichos muertos. Bastante profundo para un desfasado entretenimiento con extraterrestres agresivos, ¿verdad?
Bueno, esta tiene trampa. Dice Verhoeven que nunca se recuperó al cien por cien de la experiencia de rodar Showgirls en Estados Unidos. Después de Starship Troopers, volvió a Europa y durante los siguientes dos años, todos los proyectos que movió por distintas productoras de Europa cayeron por falta de presupuesto. Al final, le ofrecieron su siguiente trabajo, El hombre sin sombra, una película de la que él siempre ha renegado. En sus propias palabras, en una entrevista en el Hollywood Reporter: "El hombre sin sombra es la primera película que hice que sentí que no debería haber hecho". Al igual que sus anteriores trabajos (Desafío total, RoboCop, Instinto básico, Showgirls), Starship Troopers es cine con un alma descaradamente autoral, una obra salida directamente de la mente de Verhoeven. Y la dualidad superproducción/cine de autor representa a un cineasta en el cenit de sus posibilidades artísticas.
El director holandés contó en una entrevista en la revista Empire que apenas pudo leer los primeros capítulos de una novela que le dejó "aburrido y deprimido", y le pidió a su guionista Edward Neumeier que le contara el final. Verhoeven, que vivió en sus propias carnes la ocupación nazi de los Países Bajos, leyó en el subtexto del material que tenía para adaptar una sociedad abrumadoramente fascista y militarista, y catalogó el libro como propaganda de extrema derecha. Michael Ironside (actor que interpreta al teniente Jean Rasczak en la película), que había leído el libro de pequeño, le preguntó a Paul Verhoeven que por qué estaba haciendo una película fascista. Verhoeven le contestó: "Si le digo al mundo que el modus operandi del fascismo no funciona, nadie va a querer escucharme. Así que voy a crear el mundo fascista perfecto donde todo el mundo es guapo, todo el mundo brilla, hay armas enormes y naves espaciales chulas, pero sólo funciona cuando se tienen que matar bichos espaciales". Nada más que añadir.
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