18 de junio de 2018

'Ali': La lucha dentro y fuera del ring

Según la Real Academia, un púgil es un luchador que combate con los puños. Ceñir a Muhammad Ali (Louisville, 1942) a esa definición sería quedarse muy, muy cortos. Curtido en mil batallas y dispuesto a otras mil con cualquiera que osara interponerse entre él y sus valores, el mejor boxeador de la historia fue encarnado por Will Smith en Ali, probablemente uno de los biopics más crudos que nos ha regalado la historia del séptimo arte. En La Cinemateca, el espacio de Paramount Network para los que aman y disfrutan como nadie del mejor cine, te invitamos a ponerte los guantes y a danzar en el cuadrilátero.
La expresión, no por manida poco brillante, hace referencia al estilo de boxeo de Muhammad Ali. Uno de los bailarines más brillantes sobre la lona, debutó recién cumplida la mayoría de edad y se retiró más de dos décadas después. Su hoja de resultados, brillante: 56 victorias en 61 combates, un oro olímpico y seis veces mejor boxeador del año. Enumerar los cinturones que vistieron su cintura sería eterno, aunque basta con decir que Time le eligió como uno de los 10 personajes más influyentes de la historia de Estados Unidos.
Acostumbrado a pelear con todo y con todos, dentro y fuera del ring, Ali tuvo el primero de sus desencuentros con la América profunda y reaccionaria gracias a la Guerra de Vietnam. Se declaró objetor de conciencia y se negó a ir al sudeste asiático a luchar, lo que le grajeó numerosas críticas. Sus motivos, no pueden quedar más claros en la película de 2001 que lleva su apellido: "No tengo ningún problema con los vietnamitas, ninguno de ellos me ha llamado negrata". Más claro, agua.
En la misma línea, y aunque de muy joven siempre rechazó asociarse con movimientos como el de las controvertidas Panteras Negras, Ali no se callaba ni media respecto al racismo institucional americano. Querido y respetado en todas las esquinas del mundo, encontró siempre su lugar en su África ancestral en la que luchó por la integración. Así, inició un viaje por todo el continente que le llevó a Ghana o Egipto y, como se ve en la película de Michael Mann, a conocer a Malcolm X.
La Amistad entre Malcolm X y Muhammad Ali marca, probablemente, uno de los momentos clave para la historia de Estados Unidos. Sin sus encuentros, no hubiera existido la Nación del Islam, la conversión de Ali ni su cambio de nombre. También, como no podía ser de otra manera en su época, marcó el divorcio definitivo de Ali ahora con la progresía estadounidense, que veía en Martin Luther King un referente mucho más integrable y peligroso que X. Quién sabe qué hubiera ocurrido si el boxeador hubiera dedicado todo su tiempo a la política.
Para preparar su papel de púgil, Will Smith tuvo que ganar 35 libras de puro músculo o, lo que es lo mismo, 15 kilos de poderío físico. En pleno ascenso estelar, después de éxitos comoMen In Black, Dos policías rebeldes oWild Wild West, poca gente entendió la decisión de Smith de interpretar a un personaje tan controvertido, pero todo tuvo su recompensa con la nominación al Oscar como mejor actor. A partir de ahí, todavía más éxitos. 15 kilos de historia, 15 kilos que valieron su precio en oro para revitalizar su carrera y mostrarle como actor versátil.
Podríamos inventar tantas excusas para que disfrutes de Ali como peleas ganó el que naciera Cassius Clay, pero ninguna le haría justicia a esta tremenda película. Superación, racismo y fantasmas internos se entremezclan para formar la sombra del mejor púgil que ha parido la tierra. Abre de par en par las puertas de La Cinemateca y juzga por ti mismo la nominación al Oscar que obtuvo Will Smith.
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